Marcos Alberto Ramos, el nieto recuperado 128, declaró esta semana ante el Tribunal Oral Federal de Tucumán en el juicio por su sustracción y sustitución de identidad. “Lo que viví en esa casa fue un infierno”, sostuvo en relación a la vivienda donde pasó su infancia y adolescencia tras haber sido inscripto de manera falsa en 1977 como hijo del personal civil de Inteligencia (PCI) castrense Víctor Lucio Sánchez y de su esposa Ilda Sánchez, ambos ya fallecidos.
En el juicio, está como imputado el excapitán de Inteligencia del Destacamento 142 de Inteligencia con asiento en Tucumán, Carlos Alberto Vega, quien llegó a esta instancia acusado por su participación criminal en los hechos ilícitos sufridos en 1976 por Marcos Ramos —quien era un bebé al momento de los hechos— y su medio hermano, Elías Ismael Suleiman, de 8 años en ese momento. En el debate, la representación del Ministerio Público Fiscal está a cargo de los fiscales Pablo Camuña y Patricio Rovira junto con la auxiliar fiscal Valentina García Salemi.
Ambos fueron secuestrados en el mismo operativo en el barrio San Cayetano de San Miguel de Tucumán y llevados por personal militar a una casa en Tafí Viejo. En ese lugar fueron separados. Elías Ismael fue llevado a una casa ubicada en la calle San Juan al 1600 de la capital tucumana y Marcos fue apropiado y su identidad adulterada por Sánchez, alias “Pecho i' Tabla”.
Según la investigación, al momento del nacimiento de Marcos, su padre Pastor Dante Campos ya se encontraba en la clandestinidad y se presume que no llegó a conocerlo. Posteriormente, fue secuestrado y permanece desaparecido. Su madre, Rosario del Carmen Ramos, fue secuestrada en varias oportunidades y fue vista por última vez entre noviembre y diciembre de 1976, días antes de ser secuestrados sus hijos Elías Ismael y Marcos Eduardo.
Tras el secuestro de los niños y la huida del pequeño Elías Ismael, ambos hermanos no volvieron a encontrarse sino hasta el año 2018. De acuerdo con la investigación, Marcos Ramos fue apropiado por Sánchez, quien había obtenido ese cargo en el Destacamento de Inteligencia 142 gracias al aval moral e ideológico otorgado por el imputado Vega, capitán del mismo destacamento y jefe de Actividades Especiales de Inteligencia y Contrainteligencia durante 1976 en la provincia.
El juicio
En su declaración, Marcos Ramos detalló cómo fue su infancia en el hogar de sus apropiadores, donde convivió junto a otros seis hijos del matrimonio Sánchez. Ante el tribunal, recordó haber sufrido golpes y maltratos por varios integrantes de esa familiar: “Cuando Ilda se enojaba conmigo yo tenía que bajarle las manos porque me quería pegar. Una vez me tiró al piso y me agarró a patadas”. Luego, aseguró que ‘Pecho’ le pegó con un látigo cuando tenía entre 12 y 13 años. “Me marcó toda la espalda”, aseguró. Tras ello, dijo que una vecina que era amiga y compañera de trabajo de su apropiador le ratificó que él era hijo legítimo de quienes en realidad lo habían sustraído y sustituido su identidad.
Ramos contó que en 2015 fue contactado por el fiscal Rovira y el personal del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para poder tomar una muestra que recién tuvo compatibilidad en 2018, lo que le permitió confirmar que era hijo de Rosario del Carmen Ramos y hermano de Elías Ismael Suleiman. Mencionó que la noticia resultó determinante para abandonar el hogar de la familia Sánchez. “Lo que viví en esa casa fue un infierno. Siempre había peleas, y yo me ponía mal cuando había discusiones. Me acusaban de robos, de cualquier cosa, y siempre entraban a hurgar en mi habitación. Tuve que irme de ahí, no me quedaba otra”, declaró. “Yo no sabía que Elías me estaba buscando, no sabía nada de todo eso hasta que lograron dar conmigo”, agregó, tras recordar que en agosto se cumplirán 8 años del día en que conoció su verdadera identidad.
En la jornada de este miércoles también declararon sus tíos por vía materna, Lidia del Valle Llanos y Ramón Ramos y por la rama paterna, Ilda Campos. Esta última señaló que vio a Rosario pocos meses antes del nacimiento de Marcos, por lo que manifestó que nunca supo cuál había sido su destino. “Yo sabía que tenía un sobrino porque ella estaba embarazada. Cada vez que nos pedían sangre por si aparecían Pastor o su hijo, pensábamos en él”, aseguró una de ellas. “Es algo hermoso para mí. No puedo expresarlo en palabras, pero es emocionante saber que recuperé al hijo de mi hermano”, agregó. Por su parte, Lidia manifestó que la última vez que vio a su cuñada Rosario fue en Santiago del Estero con Marcos de bebé.
Por último, declaró Mariana Herrera Piñero, la actual Directora General Técnica del Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG). Durante su intervención explicó que, por la Ley 26.548, el organismo actúa como perito oficial en causas de lesa humanidad vinculadas a la apropiación de niños y niñas nacidos en cautiverio o secuestrados junto a sus padres. Luego, detalló en profundidad los fundamentos científicos detrás del análisis de filiación, describió cómo se heredan en un 50% los marcadores compartidos de los padres biológicos (autosómicos), así como los marcadores de las patrilíneas (cromosoma Y) y matrilíneas (ADN mitocondrial) ante la ausencia física de los progenitores.
Piñero especificó que la muestra tomada a Marcos Ramos en 2018 arrojó que la hipótesis de pertenencia a la rama materna de su familia era del 99,999999% y que en ese momento la información para la rama paterna todavía era insuficiente. Por ello, remarcó que, a partir de 2022, el BNDG incorporó nueva tecnología avanzada que les permitió analizar 3.915 marcadores genéticos en lugar de los 33 que se utilizaban en 2018. De esta forma, gracias a un remanente genético, fue posible contrastar directamente el ADN de Marcos Eduardo Ramos con el de Ilda Campos, hermana de su padre Pastor. Ese nuevo estudio arrojó un índice de verosimilitud que determinó científicamente que Ilda Campos es la tía paterna de Marcos y, por lo tanto, Marcos Eduardo Ramos es hijo de Pastor Dante Campos.