El fiscal general Diego Velasco, a cargo de la Fiscalía General N°6 ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal de la Capital Federal, pidió hoy 24 años de prisión para Fernando “Piti” Estrada Gonzáles, al considerarlo líder de una organización criminal que se dedicó entre 2009 y 2023 a la venta de estupefacientes dentro del Barrio 1-11-14, en la zona porteña del Bajo Flores.
De acuerdo con la acusación, “Piti” habría liderado junto a su hermano una banda que se encargó de la introducción, el almacenamiento, el fraccionamiento y la distribución de marihuana, cocaína y sus derivados. En el alegato, el fiscal recordó que su hermano Marco Antonio Estrada Gonzáles —alias "Marcos"— fue condenado en 2020 por su rol como jefe a 17 años de prisión, pero que quedó unificada en una pena de 24 años por una condena anterior.

El imputado Fernando “Piti” Estrada Gonzáles. Foto: captura de Zoom
“Esta es la última pieza del rompecabezas”, recalcó el representante del MPF, que recordó que el acusado estuvo prófugo desde octubre de 2010 hasta comienzos de 2023, cuando se entregó en la sede de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR).
En ese sentido, le solicitó al Tribunal Oral Federal N°3 de la Capital Federal —integrado por los jueces Andrés Basso, Javier Ríos y Fernando Machado Pelloni— que consideren a “Piti” Estrada Gonzáles como coautor de los delitos de tráfico de estupefacientes en el que intervinieron más de tres personas y acopio de armas de fuego, sus piezas y municiones. En este caso, el MPF contó con la colaboración de la PROCUNAR y la intervención del fiscal coadyuvante Matías Álvarez.
La estructura criminal que se mantuvo en el tiempo
Al comienzo de la exposición, el fiscal resaltó que la organización fue investigada en distintos expedientes e incluso resaltó que, entre todos los procesos, hay alrededor de 180 personas condenadas por su participación en la banda narcocriminal.
Indicó que, con todas las evidencias que se expusieron durante el debate, se pudo corroborar sin lugar a dudas que la organización funcionaba en turnos de 28 días: uno comandado por Marcos y otro por “Piti” Estrada Gonzáles. En ese sentido, repasó la declaración de un imputado colaborador, que detalló cómo funcionaba la banda, y consideró que su relato fue ratificándose a partir de testimonios y pruebas incorporadas al caso.
“Durante todo el tiempo que estuvo prófugo y hasta 2023, seguía manejando el negocio dentro de la villa en el turno que le tocaba”, sostuvo el fiscal Velasco e indicó que los hermanos se dividían las funciones para generar “un negocio fructífero” para ambos donde “no se pisaban entre ellos”.
“Durante 13 años hubo allanamientos, intervención de policías federales, de la Ciudad, de gendarmes: todos explicaron que no solo ellos como personal pudieron identificar la organización sino que también la gente a la que entrevistaban declaraba que la banda era liderada por los hermanos”, recalcó.
Tras esto, indicó que, tras la primera condena a "Marcos" Estrada Gonzáles y a su pareja en 2013 por comercio de estupefacientes, la organización siguió en funciones, por lo que consideró que estar en prisión o lejos del barrio no era obstáculo para seguir manejando el negocio.

Las anotaciones encontradas en uno de los cuadernos secuestrados en un allanamiento. Foto: captura de Zoom
Además de la declaración del imputado colaborador, el fiscal mostró los cuadernos que se secuestraron y las escuchas a imputados en otros expedientes vinculados que dieron cuenta que la organización tenía una estructura con escalafones y que los dos turnos tenían los mismos puntos de venta.
En las anotaciones, quedó registrado también cuánto dinero se recaudaba por turno, a quiénes se le pagaba y qué cantidad.

El detalle de la recaudación de la banda durante un turno. Foto: Captura de Zoom
Por otra parte, mencionó que tanto “Piti” como su hermano imponían su autoridad a través de la violencia y que por ello en este tipo de causas los vecinos se muestran reticentes o con miedo a declarar. “La vulnerabilidad no es una cuestión menor. En las convenciones sobre crimen organizado se destaca que hay que proteger a las personas más vulnerables y que ello incluye no traerlos a declarar para evitar su victimización”, explicó.
Delitos gravísimos
“Se trata de la mayor banda que ha operado en Argentina por el gobierno territorial y por el tiempo que permaneció en funciones”, remarcó el fiscal general y agregó que era manejada desde Perú por el imputado, que ordenaba el ingreso de la droga al barrio desde países limítrofes.
Explicó que el sector que respondía al imputado funcionaba de un modo “más familiar que gerencial” debido a que, al estar lejos, “necesitaba confiar” en las personas que le manejaban el negocio en el territorio.
Recalcó que si se analizaban los distintos expedientes y juicios donde se investigó a la organización, se podía establecer que desde 2013 fueron condenadas entre 180 y 200 personas por su responsabilidad en los distintos eslabones de la banda, lo que evidenciaba la magnitud del caso.
“La organización tenía un gran poderío comercial y territorial, manejaban el asentamiento y utilizaban las armas de fuego para generar intimidación”, agregó, en referencia a las armas que fueron encontradas en múltiples allanamientos.
Al momento de solicitar la pena, tomó como parámetro la condena que se le fijó a su hermano pero también que tenía pleno conocimiento de que era buscado desde 2010. A ello le sumó que debía tomarse en cuenta que la organización perduró durante mucho tiempo y a pesar de las diversas acciones que se realizaron para bloquearla, no solo a nivel judicial y policial sino estatal.
“Hacían montañas de basura en lugar de lomos de burro, ponían carteles para tapar las cámaras. Todo para evitar que el Estado pudiera ingresar al lugar. Manejaban las 7 hectáreas”, recalcó el fiscal general.