09 de diciembre de 2022
09 de diciembre de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Interviene la Fiscalía N° 30 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional
Comenzó el juicio por el homicidio del turista inglés en Puerto Madero
De acuerdo a la acusación, las 13 personas involucradas conformaron una asociación ilícita que “marcaba” turistas que llegaban al Aeropuerto Internacional de Ezeiza para asaltarlas. Durante uno de esos robos, que se realizaban con apoyo de motos y autos, algunos de los imputados en la causa intentaron asaltar a Matthew Charles Gibbard y lo mataron frente al Hotel Faena, en diciembre de 2019.

El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº17 comenzó ayer con el juicio por el homicidio del turista inglés ocurrido en diciembre de 2019 frente al Hotel Faena de Puerto Madero. Además de este hecho, en el debate se juzga la posible conformación de una asociación ilícita que tenía como objetivo robarle a personas que ingresaban al país por el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, a quiénes “marcaban” y seguían desde allí hasta su destino, generalmente dentro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En el juicio interviene la fiscal Luz Castany, en representación de la Fiscalía N° 30 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional, con la colaboración de Germán Wechsler y Natalia De Angelis. En la audiencia de ayer, la jueza Silvia Guzzardi y los magistrados Pablo Vega y Juan Giudice Bravo escucharon las declaraciones indagatorias de tres imputados mientras que otros seis se negaron a declarar. Está previsto que el próximo lunes declaren los cuatro implicados restantes y que luego comience la etapa de testigos. Por la extensión en el tiempo que tendrá la causa y su complejidad, se nombró a un cuarto juez, el magistrado Guillermo Friele.

El homicidio

De acuerdo a la elevación a juicio realizada por el fiscal Juan Pedro Zoni, el 14 de diciembre de 2019 Luis José Lozano León, Angel Eduardo Lozano Azuaje, Aly José Ramos Ladera y Carlos José Manzo Tortolero (aunque en el debate manifestó no llamarse de esta forma), junto con otras personas que aún no fueron identificadas, estuvieron en el Aeropuerto de Ezeiza en el sector de arribos internacionales con el objetivo de “marcar” a un grupo de turistas que acababa de llegar a Argentina.

Siempre según la pieza acusatoria, tras delimitar su objetivo, los acusados comenzaron a seguir a bordo de dos autos y una moto a la combi que trasladaba a las víctimas. Tras llegar al Hotel Faena, ubicado en Marta Salotti al 400, y cuando Matthew Charles Gibbard y su hijo estaban descendiendo del vehículo, Lozano Azuaje (que viajaba como acompañante en uno de los autos) se les acercó exhibiéndoles un arma y les exigió que entregaran sus valijas y relojes.

Gibbard recibió dos tiros en su espalda que le causaron la muerte mientras que a su hijo le dispararon en la pierna izquierda, lo que le produjo una fractura expuesta lateral del fémur. Después de los disparos, los implicados se fugaron.

En ese momento, comenzó un forcejeo con ambas víctimas que incluso llevó a que Lozano Azuaje gatillara varias veces su arma, aunque el disparo no se produjo. Los vehículos donde iban los cómplices estaban ubicados cerca a modo de apoyo. Tras esa escena de lucha, el conductor de la moto se bajó para agredir a los turistas, situación que Lozano Azuaje aprovechó para desbloquear el arma y disparar.

Como consecuencia de ellos, Gibbard recibió dos tiros en su espalda que le causaron la muerte mientras que a su hijo le dispararon en la pierna izquierda, lo que le produjo una fractura expuesta lateral del fémur. Después de los disparos, los implicados se fugaron. Este hecho fue considerado bajo la calificación de “homicidio agravado ‘criminis causa’”; “homicidio agravado ‘criminis causa’ -en grado de tentativa-” y “‍robo doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por su comisión en lugar poblado en banda -en grado de tentativa-”.

La acusación por asociación ilícita

Según la acusación, Lozano Azuaje, Manzo Tortolero, Lozano León y Ramos Ladera junto con Rubén Darío Cañete Lobo, Anailuj Yesenia Aguilar Tovar, Daniel José Reinoza Zambrano, Elvis Javier Escalante Blanco, Christian Rafael Caicedo Lobo, Miguel Ángel Aguirre Cancine, Samuel Francisco Zerpa Menezes, Franco Antonio Rodríguez y Carlos Alberto Martínez Moreno integraron una asociación ilícita que se dedicaba a robar a personas que habían ingresado recientemente al país.

La banda habría funcionado, por lo menos, entre el 12 de noviembre de 2019 y el 14 de diciembre de ese año. “Se encontraba organizada funcionalmente y con reparto de tareas claramente establecido, con permanencia en el tiempo y acuerdo previo”, se sostuvo en el requerimiento de elevación a juicio.

Dentro de la imputación, además de detallar los hechos similares a los que afectaron al turista asesinado, se indicó que la asociación actuaba bajo un reparto de tareas. Mientras que un grupo se dedicaba a realizar el robo, los otros imputados aportaban algunos de los vehículos para muchas veces se usaban para interceptar a las víctimas, asaltarlas y tener la posibilidad de una huida rápida. Se identificaron en la investigación diez autos distintos y cuatro motos.

Los otros robos

Según la acusación, el 12 de noviembre de 2019, aproximadamente diez minutos antes de la nueve de la mañana, diez de los imputados participaron del robo que sufrió un turista que había ingresado al país pocas horas antes y al que interceptaron en el ingreso al Hotel Intercontinental, sobre la calle Moreno al 800. Tras exhibirle armas de fuego, le sacaron un bolso marca Luis Vuitton, una computadora, una tablet marca Apple, dos cadenas con dijes de oro, entre otras cosas.

Dos semanas después, el 26 de noviembre, “marcaron” a otro hombre que se dirigía al Hotel Hilton. Lo interceptaron entre dos autos y dos motos en la salida desde la Autopista 25 de Mayo hacia la Avenida Huergo y le sacaron una computadora marca Dell, un reloj, una tablet marca Apple, 300 euros y 500 coronas danesas, además de otros objetos de valor.

El 28 de noviembre, tras seguir desde el sector de arribos internacionales a un hombre que se dirigía hacia Retiro, cinco de los acusados (junto con otras personas aún no identificadas) asaltaron con armas a un turista en el hall de acceso de un edificio de Avenida Del Libertador al 400. Al damnificado le sacaron un reloj marca Rolex modelo GMT Master II y una cadena de oro de 18 kilates.

Según la acusación, la organización actuaba bajo un reparto de tareas. Mientras que un grupo se dedicaba a realizar el robo, los otros imputados aportaban algunos de los vehículos para muchas veces se usaban para interceptar a las víctimas, asaltarlas y tener la posibilidad de una huida rápida.

En el requerimiento, leído durante la audiencia, se detalló que se les imputa también haber asaltado con armas el 6 de diciembre a un padre y a su hijo, que habían llegado al país recientemente. Ambos fueron interceptados sobre la calle La Pampa al 1900, cerca de las 21.30 y les quitaron un reloj marca Rolex modelo “Oyster Perpetual Date”. Ese mismo día, habían asaltado también a un hombre frente al hotel Alvear Icon y le quitaron un reloj marca Big Bang Único de 42 mm. tras apuntarle en la cabeza con un arma de fuego.

El 11 de diciembre de 2019, la banda le robó -bajo la misma modalidad- a un hombre recién llegado al país y al que siguieron desde Ezeiza. Tras mostrarle un arma de fuego, le quitaron un reloj marca Rolex modelo “Daytona Oyster Perpetual”. Un día antes del homicidio de Matthew Charles Gibbard, habían asaltado en Belgrano a otro turista para quitarle un reloj. Todos los hechos están considerados bajo la figura de “robo doblemente agravado por su comisión en lugar poblado, en banda y mediante el empleo de armas de fuego cuya aptitud para el disparo no pudo ser acreditada”.

Cuestiones preliminares e indagatorias

Antes de que los imputados declararan, la fiscal Castany planteó una cuestión preliminar al respecto de un estudio de análisis que realizó la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP) sobre el tráfico de comunicaciones entre los teléfonos de los implicados. La fiscalía explicó que, mediante una nota, la DATIP comunicó que el software con el que se extrajo la información de los teléfonos había sido actualizado. Por este motivo, se solicitó realizar una nueva extracción con el nuevo software, lo que permitiría relevar nueva información con el objetivo de esclarecer los hechos. El tribunal definirá sobre la cuestión en las próximas audiencias.

Luego, declaró en indagatoria Lozano Azuaje, quién sostuvo que no tenía conocimiento sobre los hechos de los que se lo acusa. Explicó que ingresó al país el 4 de diciembre de 2019 y que llegó a Buenos Aires entre el 5 y el 6 de ese mes. Ante las preguntas de la fiscalía, sostuvo que se fue del hotel en el que estaba y que se tomó un micro a Salta porque le llegaron “rumores” de que “agentes de Inmigración” iban a ir al lugar, lo que le preocupó pues no había ingresado a Argentina de forma legal.

Después, se presentó Aguilar Tovar, que también negó cualquier vinculación con los hechos y sostuvo que ella le alquiló su moto a una persona que se la devolvió de manera imprevista antes del plazo que habían firmado en el contrato y que ni siquiera le reintegró las llaves. Tras ella, declaró Franco Rodríguez, que sostuvo que era conocido de Zerpa Menezes, que se veían para ir a bailar y que su vinculación fue porque la policía lo detuvo cuando se encontraba manejando el auto del imputado.

Por otra parte, seis imputados se negaron a declarar. La presidenta del tribunal se dirigió a uno de ellos y le explicó que habían enviado sus huellas digitales a Venezuela vía Interpol para determinar su verdadera identidad. Se trata de quién se presentó como Carlos José Manzo Tortolero: una familia en Miami explicó que el verdadero hombre con esa identidad reside en aquel lugar y tiene una discapacidad. Tras esto, el imputado sostuvo que en realidad se llama Carlos José López Sánchez y aportó otro número de identificación y una fecha de nacimiento distinta.