28 de mayo de 2022
28 de mayo de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
Menu
Los fundamentos se conocerán esta semana
Condenaron a 18 años de prisión a un empresario que abusó sexualmente de una niña
Los abusos se cometieron cuando la víctima tenía entre seis y ocho años de edad. Un tribunal consideró al hombre de 50 años culpable de los delitos de "abuso sexual agravado por ser gravemente ultrajante y por estar encargado de la guarda de una menor, cometido en forma reiterada" en concurso ideal con "corrupción de una menor de 13 años".

El Tribunal Oral de Menores N°3 condenó el jueves pasado a 18 años de prisión a un hombre de 50 años que abusó sexualmente de una niña entre sus seis y ocho años. En el juicio intervino la Fiscalía General N°3 a cargo de Patricia Quirno Costa, mientras que la investigación estuvo a cargo de la fiscal María Eugenia Sagasta, de la Fiscalía Nacional de Menores N°2.

Los jueces Sergio Real, Inés Cantisani y Gustavo González Ferrari condenaron al empresario por los delitos de "abuso sexual agravado por ser gravemente ultrajante y por estar encargado de la guarda de una menor, cometido en forma reiterada" en concurso ideal con "corrupción de una menor de 13 años". La fiscal Quirno Costa había solicitado en su alegato 24 años de prisión. Los fundamentos se conocerán el próximo 10 de octubre.

De acuerdo al requerimiento de elevación a juicio, realizado por la Fiscalía Nacional de Menores N°2 y sostenido luego en el debate, los abusos ocurrieron en un período que no pudo precisarse pero que fue antes del 23 de febrero de 2015 y hasta el 2 de enero de 2016, en reiteradas ocasiones. La madre llevaba a su hija al cruce de la Avenida Independencia con Tacuarí, y de allí la niña era llevada a unas oficinas sobre la calle Chacabuco, donde ocurrían los abusos. Algunas veces, la retiraban directamente de su casa hacia allí.

En esas oficinas, el empresario obligaba a la niña a desnudarse y la tocaba en sus partes íntimas; le exigía que lo toque y le sacaba fotos con poca ropa o desnuda; y hasta a veces le mostraba videos pornográficos. Mientras esto sucedía, la otra imputada permanecía en el lugar. Según la investigación, “le sugería a la niña que consintiera las demandas del imputado”.

En el requerimiento, se indicó que el 23 de febrero de 2015 la víctima ingresó al Hospital Argerich por dolores en sus genitales. Sus hermanas denunciaron la situación y el hombre fue detenido cuando estaba con la otra imputada en la causa. Los abusos cesaron mientras la niña vivió en Glew con sus hermanas pero la víctima volvió a convivir con su madre unos diez meses después.

A partir de ese regreso, los abusos se reiniciaron hasta el 2 de enero de 2016, cuando la víctima se encontró con una vecina en la plazoleta de Bernardo de Irigoyen y Avenida Independencia y le pidió que no la lleve con su madre ya que ella “la entregaba” a cambio de dinero a un hombre llamado “Pablo”. Ese mismo día, la víctima fue trasladada nuevamente al hospital donde se constataron diversas lesiones.

Los profesionales forenses determinaron que la niña presentó “signos y síntomas compatibles con un estrés pos traumático” relacionado con abuso sexual. Además, los profesionales forenses determinaron que mostró un “alto grado de compromiso en su desarrollo psico-emocional, asociado a situaciones de vulnerabilidad psico-social, escasa contención y exposición a situaciones de riesgo”; y que presentó “signos y síntomas compatibles con un estrés pos traumático” relacionado con abuso sexual. Determinaron que los hechos de los que habría sido víctima tienen entidad “como para desviar el normal desarrollo no sólo sexual sino de la personalidad global de cualquier persona”.

El debate se realizó en el fuero de menores porque había una imputada como partícipe de la situación que era menor de edad al momento de los hechos.