26 de enero de 2022
26 de enero de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Para el representante del MPF, buscaron "culminar con la vida" de las víctimas
Sala Alberdi: pidieron juzgar a los agentes de la Policía Metropolitana por "homicidio en grado de tentativa"
El fiscal Joaquín Rovira solicitó la elevación a juicio de la causa en la que Gabriel Pereira de la Rosa, Miguel Antonio Ledesma y Maximiliano Acosta están acusados de haber utilizado escopetas con munición de plomo y provocado heridas a tres personas, tras el desalojo del Centro Cultural San Martín en marzo de 2013.

El fiscal Joaquín Rovira solicitó la elevación a juicio de la causa en la que efectivos de la Policía Metropolitana están acusados por las heridas causadas con munición de plomo a tres personas, durante el operativo posterior al desalojo de la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín, ocurrido el 12 de marzo de 2013. El representante del Ministerio Público consideró demostrada “la perpetración del hecho investigado” y “la responsabilidad penal” de Gabriel Pereira de la Rosa, Miguel Antonio Ledesma y Maximiliano Nelson Acosta, en lo que calificó como “homicidio reiterado en grado de tentativa -en tres oportunidades-, agravado por su carácter de miembros de una fuerza policial, en concurso ideal con el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público, por los cuales deberán responder en calidad de coautores penalmente responsables”.

El titular de la Fiscalía Nacional de Instrucción N°7 comenzó su exposición repasando los sucesos ocurridos. Rovira le reprocha a Ledesma, Pereira de la Rosa y Acosta “haber efectuado disparos con una escopeta marca ‘Mossberg’ calibre 12/70, utilizando munición letal (postas de plomo) con el propósito de culminar con la vida de [Mario] Fumaroni, [Esteban] Ruffa y [Germán] De Los Santos, no logrando consumar sus propósitos delictivos por circunstancias ajenas a sus voluntades”. Las víctimas De los Santos y Ruffa se encontraban cubriendo periodísticamente el desalojo como integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos, en tanto que Fumaroni, miembro del Movimiento Popular “Los Libros de la Esquina”, se había presentado en el lugar para solidarizarse con quienes se oponían al cierre de la Sala Alberdi, ubicada en el sexto piso del centro cultural dependiente del Gobierno de la Ciudad.

“El procedimiento que desplegó durante esa madrugada la Metropolitana muy lejos está de poder considerárselo como exitoso”, aseveró el fiscal. Y añadió que “más allá de los inmensurables daños materiales que se ocasionaron en las inmediaciones, hubo un saldo de tres heridos con munición de arma de fuego”, que “fueron víctimas no ya de un desmedido actuar policial, sino claramente de un ilegítimo proceder por parte de quienes integraban sus filas”. Al día de hoy, Ruffa tiene el proyectil de plomo alojado y De los Santos un orificio de entrada y salida, en tanto que a Fumaroni se lo extrajeron y fue objeto de una pericia que reveló que fue disparado “por un cartucho de munición múltiple constituido por postas tamaño 00 tabla argentina, cuyo diámetro se encuentra dentro de los parámetros de los 8.8 mm”.

La Fiscalía llegó a esa hipótesis en base al análisis de casi medio centenar de pruebas, entre las que se cuentan testimonios de testigos, informes del Cuerpo Médico Forense, peritajes y las declaraciones del personal de la fuerza de seguridad porteña que participó de los operativos. En ese sentido, Rovira indicó que “resultó determinante la cooperación brindada por la Dirección de Policía Científica de la Gendarmería Nacional”, porque “permitió revelar el desplazamiento que tuvieron las diferentes células de dispersión de la Policía Metropolitana [conformadas por la Brigada de Rápida Intervención (BRI) y la División Intervenciones Complejas (DIC)] que se desplegaron en las inmediaciones del Centro Cultural durante esa madrugada y en lo que aquí interesa el lugar concreto desde donde provinieron los disparos”. En las filmaciones, se ven los fogonazos en la zona donde fueron heridas las víctimas, es decir en Avenida Corrientes y Paraná.

Cómo se vinculó a los imputados con los disparos

Durante la investigación, la Fiscalía determinó que al menos existieron cuatro grupos de la DIC que actuaron en las proximidades del Centro Cultural Gral. San Martín, y que eran “los únicos que portaban escopetas calibre 12/70”. Los ubicados en el lugar de los disparos, a su vez, eran dos y fueron identificados para su análisis como B y B1: uno “liderado por el Oficial Mayor Miguel Ledesma” e integrado también “por el Oficial Maximiliano Acosta, el Oficial Javier Morel y el Oficial Gustavo Nicolás Nichea”. “Ledesma tenía asignada una escopeta marca Mossberg CAL 12/70 (N° T 589944 Serie N° PX 7571 S), en tanto que Acosta tenía en su poder otra del mismo calibre y marca (N° T 587630 Serie N° PX 1709 A)”, precisa la dependencia del MPF en la pieza procesal. Asimismo, el otro grupo estaba encabezado por el acusado Pereira de la Rosa, quien tenía también un arma larga: su versión acerca de que había abandonado a sus compañeros para ir en busca de municiones fue desvirtuada por testigos, que dieron cuenta de su verdadera posición en el lugar.

“Complementa el serio cuadro de cargo expuesto hasta aquí que tras el registro del domicilio particular de Pereira de la Rosa fue incautada gran cantidad de cartuchería calibre 12/70 PG (165 cartuchos), entre otras muchas municiones, que tras su debido estudio pericial se determinó contienen en su interior postas de plomo 00, esto es, el mismo tamaño que la extraída del cuerpo de Fumaroni”, continuó Rovira. Además, puso de resalto ante la jueza Wilma López que “es sugestivo al menos que el nombrado Pereira de la Rosa sea casualmente la persona a cargo de la Armería de la DIC y guarde en su domicilio particular municiones que sabe prohibidas por la Fuerza”, por lo que estimó que “pudo ser quien esa noche las llevó al procedimiento para luego distribuirlas entre los compañeros que portaban escopetas”.