19 de febrero de 2020
19 de febrero de 2020 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Los cuerpos habían sido exhumados el mes pasado en Corrientes y Sáenz Peña
Ligas Agrarias: el peritaje del EAAF afianza la hipótesis del homicidio de dos dirigentes
Así lo entendió la Unidad Fiscal en base al informe de los peritos, quienes hallaron múltiples heridas compatibles con disparos de armas de fuego en los cuerpos de Carlos Servando Píccoli y Raúl "Ñaro" Gómez Estigarribia. El estudio abona la tesis de que hubo ejecuciones y permite descartar enfrentamientos.

El resultado del peritaje realizado por los profesionales del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) sobre los cuerpos de los dirigentes campesinos del Chaco Carlos Servando Píccoli y Raúl "Ñaro" Gómez Estigarribia permite descartar que ambos murieron como consecuencia de sendos enfrentamientos con fuerzas estatales y fortaleció la hipótesis que impulsa la Unidad Fiscal de Derechos Humanos de Resistencia de que fueron víctimas de ejecuciones.

Según informó a Fiscales la Unidad chaqueña, los estudios dejaron en las puertas de un procesamiento a los cuatro imputados e indagados por esos hechos. En efecto, la ubicación y el tipo de las lesiones, las trayectorias de los disparos, los proyectiles encontrados, las autopsias originales y los distintos testimonios contradicen la hipótesis oficial de los supuestos enfrentamientos.

Los cuerpos de los dos dirigentes fueron exhumados los primeros días de mayo en los cementerios de Presidencia Roque Saenz Peña, Chaco, (Píccoli) y en la ciudad capital de Corrientes (Gómez Estigarribia). La intervención del EAAF había sido requerida por la Unidad Fiscal y ordenada por el juez federal Carlos Skidelsky y tenía como objetivo determinar las causas de las muertes, heridas de armas de fuego en huesos, fracturas y otras lesiones y la búsqueda de proyectiles.

En el caso de "Ñaro" Gómez Estigarribia, los forenses revelaron fracturas completas relacionadas en eventos traumáticos en el radio del brazo derecho, en la tibia y peroné de la pierna izquierda a la misma altura y de la segunda a la cuarta costillas izquierdas. También, encontraron dos objetos metálicos compatibles con proyectiles de arma de fuego: uno a la altura de los miembros inferiores y otro a la altura del tórax.

Teniendo en cuenta la autopsia original, los peritos concluyeron que la causa de la muerte de Gómez Estigarribia fue la penetración y trayectoria de un proyectil de arma de fuego en torax, lo cual a su paso provoca destrucción tisular y hemorragias idóneas para provocar la muerte. Además, apuntaron que contribuyeron a la muerte las lesiones en un brazo y una pierna.

Respecto de Piccoli, el EAAF informó que se encontró en el cráneo un orificio circular en el parietal derecho relacionado con la entrada de un proyectil y otro orificio en el posterior del parietal izquierdo compatible con la salida del disparo.

Estas lesiones, describieron los peritos, son compatibles con una trayectoria del disparo de derecha a izquierda, de abajo hacia arriba y de atrás hacia adelante. Y concluyeron que la lesión hallada en el cráneo se relacionaba con un proyectil de arma de fuego, "el cual provoca a su paso destrucción tisular y hemorragia idóneas para provocar la muerte".

Las pruebas y la tesis de la Unidad Fiscal

Los resultados del informe consolidan la tesis de la Unidad de Derechos Humanos, que sostiene que "existen fuertes indicios para pensar que los enfrentamientos que sostuviera la versión oficial fueron fraguados y que [las víctimas] fueron literalmente ejecutados, repitiendo así la sistemática de la denominada Masacre de Margarita Belén o el caso del estudiante Martinelli".

La Unidad Fiscal destacó que en esos dos históricos casos ventilados en la justicia federal chaqueña "fue determinante el trabajo de los antropólogos del Equipo Argentino de Antropología Forense, quienes pudieron determinar con precisión las heridas de arma de fuego sufridas por las víctimas y el análisis de cómo se produjeron cada una de ellas y a partir de ello reconstruir lo que fueron literalmente fusilamientos, además de revelar significativas anomalías en los certificados de defunción labrados por los médicos policiales".

Los hechos y los imputados

Por el homicidio calificado de Carlos Servando Piccoli, fue detenido e indagado el policía chaqueño Alcides Roberto Safenraiter, mientras que en situación de prófugo permanece su colega Carlos Chávez. En tanto, en el caso de Gómez Estigarribia han sido imputados e indagados el oficial de Inteligencia del Ejercito Tadeo Bettoli, el oficial de la Policía del Chaco José Francisco Rodriguez Valiente y el agente Miguel González. También, estuvieron involucrados los fallecidos agentes Roberto Acuña y Antonio Rodolfo Mendoza.

Con los nuevos elementos aportados por los peritajes, el juez estaría en condiciones de dictarle el procesamiento a los imputados, quienes ya fueron indagados sobre estos hechos.

Según reconstruyó la Unidad Fiscal, el dirigente rural y docente Gómez Estigarribia era intensamente buscado por las Fuerzas Armadas por su militancia en las Ligas Agrarias. El 12 de febrero de 1977, había organizado una reunión en una casa de la localidad de Corzuela.

Sobre ese encuentro tomó conocimiento el oficial del Ejército Bettolli, quien se encontraba operando en la zona en la persecución a las Ligas Agrarias y montó un operativo para tenderle una emboscada. Gómez Estigarribia fue trasportado en un vehículo hacia Corzuela por un testigo que asegura que estaba desarmado por seguridad, ya que habían viajado por la ruta y debían sortear los controles policiales sin correr riesgos.

Como parte de la trampa, las fuerzas conjuntas del Ejército y la Policía del Chaco habían dejado la luz prendida del exterior de la casa y se aseguraron que Gómez Estigarribia no pudiera ingresar. El dirigente, sostiene la Unidad Fiscal, fue atacado ni bien llegó al lugar, con disparos de arma de fuego de todos los integrantes de la comisión, integrada por cinco efectivos. El ataque le provocó al menos tres heridas en el tórax, en la pierna izquierda y en una mano, según la autopsia policial. A los familiares les fue entregado un certificado de defunción del Registro Civil donde se certifica falsamente como motivo de la muerte un accidente en la ciudad de Resistencia, el que, incluso, se encuentra adjuntado al expediente judicial.

Carlos Servando Píccoli, en tanto, fue perseguido por su activa participación como dirigente y referente de las Ligas Agrarias del Chaco, y era buscado también profusamente desde el año 1975 por parte las Fuerzas Armadas.

Por esa razón, debió exiliarse en España y regresó a la provincia del Chaco en 1979 como parte de la denominada Contraofensiva Montonera. Volvió a la actividad de militancia junto a Armando Molina -actualmente desaparecido- en la reconstrucción de las Ligas Agrarias, que consistía en la visita y el diálogo con pequeños productores y la entrega de volantes promoviendo el regreso de la democracia, siempre en la clandestinidad en resguardo de su vida.

Esta actividad, indicó la Fiscalía, puso en aviso a las fuerzas de seguridad. Durante las primeras horas del 22 de abril de 1979, Píccoli se trasladaba en bicicleta por un camino vecinal del paraje Pampa Florida de la zona rural de la ciudad de Sáenz Peña y fue sorprendido por un retén policial, integrado por dos agentes armados con un fusil FAL y con una pistola ametralladora PAM 3, quienes dispararon apostados sobre el piso a muy corta distancia sobre Piccoli, lo cual explica la trayectoria de la bala que ingresó en su cráneo desde abajo y salió por su parte superior.