21 de abril de 2024
21 de abril de 2024 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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En línea con lo solicitado por el fiscal Fabián Céliz
Incendio en el taller clandestino de Luis Viale: condenaron a 13 años de prisión a los dos imputados
El Tribunal ordenó además el decomiso de las máquinas que quedan en la fábrica y que se investigue la responsabilidad de los propietarios del predio. El 28 de junio se conocerán los fundamentos.

Apenas unos minutos pasadas las 15, el Tribunal Oral Criminal N°5 dio a conocer el veredicto mediante el cual condenó a Luis Sillerico y Juan Manuel Correa a la pena de 13 años de prisión por considerarlos coautores  del delito de reducción a la servidumbre, en línea con lo solicitado por el fiscal Fabián Céliz en sus alegatos .

Además de ordenar la inmediata detención de los ahora condenados, los magistrados dispusieron el decomiso de las máquinas que aún quedan en la fábrica y que la causa vuelva a la etapa de instrucción para investigar la responsabilidad de los propietarios del taller y dueños de las marcas, Jaime Geiler y Daniel Fischberg. El Tribunal solicitó además que se investigue la responsabilidad de los efectivos de la Policía Federal y los inspectores que debían controlar el lugar. El 28 de junio se conocerán los fundamentos.

Correa y Sillerico se desempeñaban como encargado y capataz, respectivamente, del taller clandestino ubicado en el barrio porteño de Caballito que se incendió el 30 de marzo de 2006, ocasionado la muerte de seis personas, cinco de ellas menores de edad.

A la mañana, los imputados tuvieron la posibilidad de realizar las últimas palabras antes de conocer la sentencia. “Yo trabajé y perdí todo. No soy culpable y pido justicia”, sostuvo Sillerico. Por su parte, Correa declaró: “Tengo un profundo pesar con el incendio. Fue una tragedia que no pensamos que iba a pasar. Quiero estar tranquilo y empezar de nuevo. No hicimos nada malo”.

El juicio oral comenzó el 18 de abril y a lo largo del debate declararon más de 15 testigos. Según la investigación, en el lugar trabajaban y vivían más de 60 personas en condiciones de hacinamiento, que realizaban jornadas que iban desde las 7:00 hasta altas horas de la madrugada, por la cual recibían como contrapartida una ínfima retribución económica. El expediente afirma que las víctimas contaban con un solo baño y con una sola ducha sin agua caliente, que las habitaciones estaban separadas por cartón prensado o maderas y que las puertas estaban hechas con cortinas de tela. Además, no tenían heladera, las conexiones eléctricas eran muy precarias y convivían con material inflamable.