09 de agosto de 2022
09 de agosto de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Intervención del fiscal Agustín Chit, UFESE y la Dirección General de Cooperación Regional e Internacional
Tucumán: apareció con vida en Bolivia la víctima de un secuestro extorsivo
Luego de que Interpol pudiera dar con el paradero de la víctima, a través de la Dirección de Cooperación se está evaluando el modo para entrevistar a la víctima a fin de que brinde su testimonio. Además, la justicia federal hizo lugar a lo solicitado por el MPF y procesó con prisión preventiva a las cinco personas sospechadas de haber llevado a cabo el secuestro.

El lunes pasado fue hallado con vida en Bolivia un hombre que había sido víctima de un secuestro extorsivo en Tucumán. La víctima había viajado desde ese país hacia la Argentina a mediados de marzo, y dos días después de su arribo un grupo de personas lo mantuvo cautivo y contactó a su familia exigiendo 50 mil dólares a cambio de su liberación. En la causa intervienen el titular de la Fiscalía Federal N°2 de Tucumán, Agustín Chit, el auxiliar fiscal de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos, Pedro Rebollo, y la Dirección General de Cooperación Regional e Internacional (DIGCRI) del MPF, a cargo de Diego Solernó. 

Luego de que Interpol pudiera dar con su paradero, a través de la DIGCRI se está evaluando el modo para entrevistar a la víctima a fin de que brinde su testimonio.

En tanto, en sintonía con lo solicitado por Chit y Rebollo, el juez federal Fernando Poviña ordenó el procesamiento con prisión preventiva de las cinco personas acusadas de haber llevado a cabo el secuestro y las llamadas extorsivas a las víctimas pasivas del hecho. 

La víctima ingresó al país el 16 de marzo desde Bolivia hacia la Argentina por el paso internacional de Villazón - La Quiaca, con destino a la provincia de Tucumán, adonde habría arribado dos días después, el viernes 18. Durante esa noche, a través de dos líneas telefónicas prepagas y mediante el servicio de mensajería WhatsApp, un grupo de personas comenzó a extorsionar a la pareja de la víctima y a su madre exigiéndoles 50 mil dólares a cambio de su liberación. 

En el marco de estas extorsiones, las víctimas pasivas recibían mensajes de audio, fotografías y videos donde se veía al hombre retenido y ocultado en una vivienda en construcción, visiblemente herido y atado de pies y manos. Los captores continuaron realizando comunicaciones de índole extorsivas al entorno familiar y requirieron a la familia del hombre que se abonase el dinero a través de la compañía Western Union a nombre de dos personas procesadas en la causa.

También, del análisis de las líneas que intercambiaron llamadas y mensajes con los teléfonos prepagos se logró identificar a los demás integrantes del grupo de personas que formó parte del secuestro. Al realizarse una serie de allanamientos ordenados en la investigación en el domicilio de uno de los acusados se secuestró un teléfono celular donde había traficado una de las líneas utilizadas para canalizar las extorsiones. Además, los pisos del comedor de esa casa resultaron ser idénticos a los que se visualizan en una de las fotografías remitidas por los autores del hecho a los familiares de la víctima, donde se observa a la víctima notablemente herida. En la puerta del domicilio también se halló una camioneta Ford Ecosport, dentro de la cual se advirtieron manchas de sangre y una campera ensangrentada. En otro de los inmuebles allanados se halló un látigo de idénticas características al que los secuestradores usaron para torturar a la víctima, mientras que en otro se detuvo otro de los partícipes, en cuyo poder se encontraron las prendas de la víctima y un taladro eléctrico de idéntico modelo y color al que utilizaban los secuestradores para amedrentar al hombre cautivo en los videos extorsivos.

Chit y Rebollo indicaron en su requerimiento que “cada uno de los nombrados actuó realizando su aporte esencial a fin de privar ilegalmente de la libertad a la víctima con el fin de obtener un rescate dinerario, a cambio de su liberación”. Dentro de esta división de tareas, “cada integrante del plan criminal dominó el curso del hecho a voluntad, conociendo el grave contenido de injusto del mismo, y a pesar de ello ninguno ha desistido de su accionar; todo lo contrario, la ha llevado a cabo en forma coordinada”.