22 de enero de 2022
22 de enero de 2022 | Las Noticias del Ministerio Público Fiscal
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Los fiscales continuarán su exposición el próximo jueves
Carbón Blanco: en el comienzo del alegato, la fiscalía consideró acreditados los hechos
El fiscal Federico Carniel describió los tres hechos de contrabando por más de mil kilos de cocaína a Europa. Consideró al abogado Carlos Salvatore como organizador de la empresa criminal transnacional y al empresario Patricio Gorosito como su mano derecha.

El fiscal general Federico Carniel alegó hoy durante casi cinco horas ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Resistencia: describió los tres hechos que llegaron a juicio y las responsabilidades en ellos de los principales imputados, el abogado Carlos Salvatore y el empresario Patricio Gorosito, en el debate oral y público por el contrabando de más de una tonelada de cocaína a Europa investigado en la denominada causa "Carbón Blanco".

Carniel, que en este proceso integra la fiscalía junto a su colega Carlos Amad y cuenta con la asistencia de la Procuraduría de Narcocriminalidad, a cargo de Diego Iglesias, centró hoy su exposición en la descripción de los hechos. Los consideró "acreditados" por la prueba recogida en la investigación y enmarcó el caso en el "contexto de criminalidad organizada transnacional". El denominador común en cada uno de los casos es que el tráfico se realizó ocultando la droga en contenedores cargados con bolsas de carbón vegetal desde las instalaciones de la firma Carbón Vegetal del Litoral S.R.L., en Quitilipi, Chaco.

En la exposición de hoy el fiscal Carniel también llegó a describir la actuación del abogado Carlos Salvatore y del empresario Patricio Gorosito, su hombre de confianza directa en la organización criminal, sobre quienes anticipó que va a solicitar su condena. El jueves próximo la fiscalía continuará evaluando la responsabilidad de los otros tres imputados, los empresarios Rubén Félix Esquivel, Carlos Pérez Parga y Héctor Ángel Roberto.

El fiscal evaluó, entre otras pruebas, los videos de la planta que muestran la consolidación de las cargas, y señaló que "los controles fueron ficticios y que el personal aduanero tuvo, por acción u omisión, participación en el proceso de carga del estupefaciente".

Los cargamentos

El primero de los hechos sucedió el 8 de marzo de 2012 con la exportación de aproximadamente 380 kilos de clorhidrato de cocaína que finalmente fueron secuestrados en la localidad de Cabanas do Chao, en las cercanías de Lisboa, Portugal. Los paquetes se hallaban ocultos en bolsas de carbón que formaban parte del embarque que salió a través del Puerto de Buenos Aires.

El segundo hecho que llegó a juicio ocurrió cinco días más tarde. El tráfico se descubrió durante la requisa de dos contenedores de la misma firma que se encontraban en la Terminal 1, 2 y 3 del Puerto de Buenos Aires a la espera de otro embarque a Portugal. En uno de los contenedores, 70 de las 1050 bolsas supuestamente de carbón contenían cocaína. En total, pesaban poco más de 519 kilos.

Finalmente, en el tercer hecho fueron secuestrados en Lisboa el 11 de abril de 2012 casi 152 kilos de cocaína en un contenedor de la misma empresa. El estupefaciente también estaba camuflado en el interior de bolsas plásticas de carbón vegetal.

En relación con el primer hecho -cuya mecánica fue reproducida en los otros dos-, Carniel indicó: "Si analizamos los escaner nos damos cuenta que las bolsas que contenían cocaína estaban distribuidas por todo el camión, lo que nos da la pauta de que el estupefaciente fue introducido cuando se cargó toda la mercadería en origen, Quitilipi, y que no existe la posibilidad de que se haya introducido en el trayecto de la planta hasta el destino final, Portugal, menos aún en la ruta o en el puerto de Buenos Aires".

El abogado

El fiscal ponderó la "alta formación profesional" de Salvatore, que le permitió "poner en marcha y burlar los controles propios de la actividad ilícita", y los "recursos económicos y vinculaciones personales" que lo ayudaron mientras estuvo prófugo.

Los hechos, explicó, fueron producidos "en el seno de una estructura criminal vertical, fuertemente organizada y coordinada, en la que la puesta en marcha de este engranaje criminal ha sido encabezada por el abogado Carlos Alberto Salvatore, quien tenía a cargo la tarea de supervisar, controlar, administrar, definir, organizar y financiar la realización de las operaciones".

A esa conclusión llegó, entre otras pruebas, por las conversaciones telefónicas de Salvatore con Gorosito, grabadas por la policía de Portugal en la investigación del contrabando en el primero de los hechos, el análisis de correos electrónicos interceptados y las declaraciones de diferentes testigos. La pesquisa reveló que Salvatore se hacía llamar "Manuel Carrascosa" dentro de la organización.

El fiscal además consideró acreditado que "Salvatore estuvo presente, coordinando y organizando las actividades delictivas, no sólo antes y durante la realización de los hechos, sino también de manera posterior" y precisó que, una vez que fue interceptado el primer cargamento en Portugal, "solventó 'generosamente' los gastos de las familias de los imputados, pretendiendo asegurar la impunidad de toda la organización criminal".

Además, el fiscal tuvo en cuenta que durante uno de los allanamientos a las oficinas de Salvatore la policía secuestró un documento aduanero, resultado de una inspección por escaner que había dado resultado "sospechoso", de una carga similar a las enviadas por la firma Carbón Vegetal del Litoral a Portugal.

En ese sentido, Carniel puso de relieve que Salvatore "no sólo tenía en su oficina una constancia de uso exclusivo del personal aduanero, lo que permite cuanto menos deducir que también poseía los vínculos necesarios con las personas que directa o indirectamente tenían acceso a dichos documentos, sino que también – y lo más importante- es que pertenecía a un cargamento con las mismas características que los envíos de carbón con cocaína: misma ciudad y aduana de origen e igual destino, correspondiente a 'Carbón Vegetal del Litoral' con destino al puerto de Lisboa y correspondiente al período temporal en el que la estructura criminal aquí investigada ha operado".

El fiscal además recordó que la investigación de la justicia de Portugal determinó que aquella constancia de escaner se correspondía con un cargamento del 3 de noviembre de 2011 en el que se contrabandearon 500 kilos de cocaína, doce de los cuales quedaron olvidados en el contenedor y fueron descubiertos por los trabajadores de una empresa de procesamiento de carbón que hicieron la denuncia que dio origen a la causa [ver "La trama europea" en esta nota].

Durante el alegato, Carniel recordó otras causas judiciales abiertas a Salvatore, como la que lo tiene procesado junto a varios miembros de su entorno familiar por el lavado del dinero obtenido de forma ilícita a través del narcotráfico.

También mencionó otras causas abiertas en diferentes jurisdicciones en las que está siendo investigado en hechos similares que involucran centenares de kilos de cocaína.

El operador

En tanto, Carniel aseguró que Gorosito tuvo "un rol trascendental en el dominio del ilícito", dado que ocupó un rol jerárquico en la organización, puesta en marcha, envío y recepción de los cargamentos de carbón vegetal que contenían cocaína".

El fiscal consideró que Gorosito "ha intervenido activamente en la ejecución material y no sólo en el control de la estructura que operaba en la Argentina, sino también como persona a cargo de la diagramación de las operaciones de recepción y venta del material estupefaciente en el continente europeo e inyectando dinero en efectivo -que proveía Salvatore- para la consecución de la finalidad perseguida".

Gorosito era, describió Carniel, "el sujeto al cual el resto de los miembros de la organización debían rendir cuentas de su actividad", tanto en Argentina como en Europa.

En efecto, con declaraciones testimoniales y otros documentos, el fiscal reconstruyó que Gorosito fue la persona encargada de organizar el funcionamiento de la empresa, "delegando tareas en Pérez Parga y [el fallecido presidente de Carbón Vegetal del Litoral, Jorge Carlos] Rodríguez, coordinando los envíos de dinero a través de Roberto, quien obraba como su intermediario" en Argentina. Todos, explicó, se apoyaban en Esquivel como responsable de la planta de Quitilipi.

Carniel también recordó en su alegato otro elemento que contribuye a considerar a Gorosito como operador de la organización: el 13 de noviembre de 2011 la Agencia Tributaria Española le secuestró 74 mil euros que tenía ocultos en su equipaje cuando se dirigía a Buenos Aires.